sábado, 27 de abril de 2013

Nuestra Piel después del verano

El verano nos da una gran posibilidad de desarrollar distintas actividades  al aire libre: playa, montaña, piscina, deportes, caminatas etc.

La exposición al sol, al viento, al calor, acompañado por la vestimenta liviana, hace que nuestra piel se encuentre más expuesta a las diferentes agresiones ambientales.

No sólo la intemperie nos daña, sino también cuando nos encontramos en ambientes cerrados, que generalmente se encuentran refrigerados artificialmente.

Estos factores mencionados provocan un sufrimiento a nuestro órgano más expuesto que es la “piel”.  Es el que regula nuestra temperatura a través de la producción de la sudoración y el que nos protege de la radiación ultra violeta a través de la producción de melanina, además del resto de las funciones propias de barrera frente al medio externo, de acolchonamiento frente a los traumatismos y de protección de agentes patógenos.

En la época estival la piel y sobretodo la epidermis sufre una serie de modificaciones, las principales son el engrosamiento y la deshidratación.

Los mecanismos de defensa propios de la piel hace que la capa córnea se engrose porque el recambio celular no se realiza en tiempo y forma.  Comenzamos a notar una piel opaca, desvitalizada sin “frescura”.  Este engrosamiento es fisiológicamente aceptado y convenientemente adecuado para el verano y así formar una piel más fortalecida y soportar las agresiones anteriormente mencionadas.

La deshidratación en cambio es algo que debemos combatir permanentemente porque es inherente a la biodisponibilidad de líquidos con los que cuenta el organismo y que afecta a todos los órganos, no sólo a la piel.

La ingesta de agua aunque es importante todo el año toma una vital preponderancia en época estival dónde el consumo debe verse aumentado.

La gran ventaja con la que contamos a través del órgano cutáneo es que posibilita  que la hidratación pueda hacerse también desde el exterior.

Las recomendaciones que se traducen de lo antes expuesto van a apuntar justamente a la hidratación por un lado y a la afinación de la capa córnea por el otro.

Tenemos una gran variedad de cosméticos a los que podemos recurrir para humectar, hidratar y generar emoliencia y de esta forma recuperar el manto hidrolipídico de la piel, pero no debemos olvidar el grado de penetrabilidad de estos productos frente a esta piel, la cual ya habíamos visto que se encontraba queratinizada, por lo cual simultáneamente debemos exfoliar para lograr el objetivo deseado.

Exfoliación: esta puede ser física o mecánica.

Exfoliación física: se utilizan productos granulados  de tipo orgánicos e inorgánicos, como sílices, pepitas o carozos de frutos triturados, sintéticos micronizados, algas,  fangos, etc.  Con la utilización de estos productos se necesita la acción de una fricción a través de un masaje enérgico y parejo en toda la zona a tratar, según la sensibilidad de la piel se elegirá el vehículo adecuado, tales como geles, leches, cremas, máscaras y la profundidad de la maniobra.

La Microdermoabrasión con Punta de Diamante es un recurso excepcional al momento de exfoliar.

Lo importante es ayudar a la capa córnea a desprenderse de la mayor cantidad de células muertas que están en proceso de descamación.  El procedimiento puede complementarse con el uso de guantes de crin, esponjas vegetales o de cualquier elemento que optimice el trabajo.  Se lo puede realizar el cliente aplicándoselo en el baño diario o bien el profesional estético aplicándolo  en cabina o gabinete.
Exfoliación química: la utilización de alfahidroxiácidos, betahidroxiácidos, peelings de tipo enzimáticos sólo los podemos usar en gabinete cuando son de alta concentración,  con pH bajo que necesitan la observación del profesional estético y capacitación para neutralizarlos y saber su tiempo de acción sobre la superficie.  Hay otros peelings cosméticos de tipo químico que por su baja concentración y su pH adecuado puede usarse en forma domiciliaria sin supervisión. Mantienen una descamación controlada y en el caso de los alfahidroxiácidos suman un efecto hidratante sobre la piel.

Luego de conseguir afinar la piel y generar penetrabilidad del cosmético además de observar una epidermis pareja, luminosa y vitalizada, es el momento de hidratar, humectar , equilibrar el pH y la emoliencia.
Los cosméticos adecuados para la humectación/hidratación son los más comunes en cosmética. Los vitaminados, especialmente  vitamina A, E y C son los más recomendados junto con la rosa mosqueta y los arándanos, que suelen dar sensación de elasticidad, el ácido hialurónico,  los liposomas, los péptidos, las nanósferas y los ácidos grasos en sus diferentes combinaciones y vehículos según la necesidad de las diferentes pieles nos garantizan un éxito seguro ya que la piel está ávida de recibir agua.

La constancia y la continuidad de la aplicación de este tipo de productos nos devuelven la piel la cual estará en condiciones para ser disfrutada el próximo verano el cual irá de la mano de la prevención y del cuidado para que nuestros tratamientos post-verano sean óptimos.

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